Sobre "Animales sagrados", de Noni Benegas / Por Manuel Rico

A continuación reproduzco la crítica al poemario Animales sagrados, aparecida en Babelia / El País, el sábado, 10 de noviembre de 2012

Noni Benegas / Animales sagrados / Igitur. Tarragona, 2012 /60 págs.

Noni Benegas es una poeta hispano argentina nacida en Buenos Aires, residente en Madrid desde 1977 y con una trayectoria tan sólida como discreta. Ocho poemarios, una antología ya canónica elaborada junto al poeta y editor Jesús Munárriz,   Ellas tienen la palabra: dos décadas de poesía española (1997), y numerosos trabajos críticos, conforman una obra solvente, más cercana a la estética metafísica que a la basada en el realismo si la juzgamos por los parámetros de la poesía española del último cuarto de siglo.
 Animales sagrados es un libro breve, de poemas a su vez breves aunque hondos e intensos. Es un viaje a la otra cara de la intimidad familiar (“Encerrarse con un solo juguete / dentro de la sangre familiar”), a las zonas de la memoria que quedaron borrosas y que son apenas sugeridas en un detalle que se evoca o en la sensación fugaz que, por encima del tiempo, permanece. Noni Benegas, en este libro, desnuda fantasmas, resitúa lecturas, araña en las contradicciones del grupo familiar, desde aquellas que fermentan en el sosiego de los almuerzos del domingo hasta las que surgen de la separación o la lejanía o de la prueba amarga de una experiencia carcelaria (“Pasé seis años desnudo en una jaula / de castigo”). Con lenguaje afilado y desnudo, Noni Benegas apura hasta extremos que bordean lo imposible las capacidades del poema para generar no sólo conocimiento, sino, también, emoción y desasosiego. Eso ocurre tanto en la primera parte del libro, en la que aborda la esencia de lo estrictamente familiar, de lo vivido en el núcleo, como en la segunda, en la que entran en juego las lecturas, la experiencia del viaje (el encuentro con Europa y algunos de sus mitos), los seres  que pueblan la periferia del grupo familiar  y en la que cumplen un papel determinante el encuentro y la convivencia con el arte y con el “mundo literario”. Lo metafísico, la poesía como fuente de sentido no siempre racional, se funden en Animales sagrados con una sostenida voluntad de iluminar el reverso de lo evocado: tras la fotografía y tras el artificio de la felicidad hay espacios ocultos, grietas de luz o de oscuridad que alteran la conciencia o la tranquilizan.  Y hay otra realidad “que trabaja por estratos como la memoria, / y entrevé lo de abajo, / lo más cruel”. Es decir: poesía.  

                                                     Publicado en Babelia / El País. Sábado, 10 de noviembre de 2012

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