lunes, 2 de abril de 2012

La esencia de la memoria: mi crítica a "Para qué la poesía", de Juan Cobos Wilkins

El sábado, 24 de marzo, apareció en Babelia, suplemento cultural de El País, mi crítica al último poemario de Juan Cobos Wilkins. A continuación la reproduzco para que forme paarte de mi particular estantería de críticas preferentes.

Para qué la poesía
Juan Cobos Wilkins
XVI Premio de Poesía Ciudad de Torrevieja
Plaza Janés. Barcelona, 2012
77 págs.


Hay dos formas básicas de abordar, en poesía, la memoria: de un lado, la reconstrucción casi realista de anécdotas y experiencias pasadas; de otro, la evocación de olores, de sensaciones, de imágenes fugitivas. En Para qué la poesía, Juan Cobos Wilkins (Riotinto, Huelva, 1957) opta por esta última. Y lo hace ante quien expresa precisamente lo contrario: la irreversible pérdida de la memoria, de la conciencia del mundo. Ese personaje, presente en el libro casi de principio a fin, es la madre, una madre a la que la enfermedad va desdibujando  (“Bajo el cabello blanco, una goma de borrar –no como aquellas / de infancia que olían a vainilla− hecha de niebla / y humo todo lo difumina, lo desvanece todo´”.) y que fue testigo del universo que tantea y recobra el poeta. Para qué la poesía es un libro hecho de emociones, sin duda. Pero tratadas con rigor e inteligencia, con un lirismo afilado y con un lenguaje cargado de tensión en el que las imágenes están al servicio de esa lucha contra la muerte (son instrumentos “de desolvido”) en que Cobos Wilkins convierte cada poema.

Dolor, vida, extrañamiento, infancia, enfermedad, miedo, soledad: en todos estos términos vive el pulso que todos mantenemos ante el paso del tiempo y ante la inevitable desaparición de quienes llenaron una parte de nuestra existencia. Singularizar esas sensaciones, trascenderlas, hacerlas únicas es el reto de toda buena poesía. El poeta onubense lo logra hasta hacer del lector cómplice de un juego en el que alienta una verdad honda y emocionada. Los objetos más humildes (el despertador, la manzana, una silla, una mesa, la bicicleta: “Toco tu timbre / y los días y la vida se apartan”), las películas que marcaron la vida de la madre, el valor de la música o el patio de la escuela. En Para qué la poesía está su proteína. Su temblor escondido. Se cuelan en el poema como en una fotografía: “En esa foto ha entrado / el ladrido del perro, el viento / por las húmedas juncias, el estampido rosa / de los globos de chicle”.  

                                                   Publicado en Babelia, El País, el 24 de marzo de 2012

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